Estatutos de la Comunidad de Emmanuel y de la Fraternidad de Jesús.

I. COMUNIDAD DE EMMANUEL

La Comunidad del Emmanuel es una asociación de fieles de todos los estados de vida.
La comunidad toma su nombre de la Escritura: Ved que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán por nombre Emmanuel, que significa "Dios con nosotros" (Mt 1, 23)
EMMANUEL es “DIOS CON NOSOTROS”, presente en la vida cotidiana.
Para todos, es reconocer a Jesús como el centro de su vida, para “estar en el mundo sin ser del mundo”. Para algunos, significa buscar la santificación en la vida ordinaria, familiar y celibato por el Reino; para otros aún, en una vida dedicada a tiempo completo a las obras de apostolado.
La gracia profunda de la Comunidad viene de la Adoración Eucarística del Dios realmente presente en medio de nosotros: “EMMANUEL”.
De esta Adoración nace la compasión por todos los hombres que mueren de hambre material y espiritualmente De esta compasión nace la sed de evangelizar en el mundo entero y particularmente a los más pobres.
El abandono al Espíritu Santo, la Palabra de Dios, la intercesión de María Madre de Dios, los sacramentos y la liturgia, enraízan la vida comunitaria1 y apostólica en la vida misma de la Iglesia.

II. FRATERNIDAD DE JESÚS

a) La Fraternidad de Jesús toma su nombre de dos textos de la Escritura: “Todos ellos perseveraban en la oración con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la Madre de Jesús, y de sus hermanos” (Hch 1, 14); “Estos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre (Mc 3, 34-35) Para ser hermanos de Jesús, es necesario tener el Corazón de Jesús; para esto hay que tomar a María
consigo y dejar al Espíritu Santo renovar nuestro corazón.
“Quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Infundiré mi Espíritu en vosotros” (Ez 36, 26-27).

b) Entre los miembros católicos de la Comunidad Emmanuel, algunos pueden recibir una llamada más radical. En el corazón mismo de la Comunidad, la Fraternidad de Jesús propone una entrega de sí mismo por medio de una consagración 3, un compromiso más determinado de fidelidad a la Iglesia y de disponibilidad para la misión en el contexto comunitario Esta consagración, de tipo bautismal, se hace según el espíritu y las modalidades descritas más adelante párrafos d, e, f, g).

c) Algunas personas no miembros de la Comunidad Emmanuel, pero católicos comprometidos en comunidades de espíritu análogo, pueden ser admitidas en la Fraternidad de Jesús. Estas personas participarán de las gracias y del espíritu de la Fraternidad sin participar ni estar sometidas a su gobierno.

d) La consagración en la Fraternidad de Jesús es una renovación voluntaria de la consagración de los bautizados (Lumen Gentium, n° 10) como un don total de sí en vistas a un compromiso de disponibilidad para con el Señor, su Iglesia, la evangelización. Expresa la voluntad de dejarse abrasar por el Amor de Dios. Se vive esta consagración primeramente en la profundización de las gracias de la Comunidad Emmanuel: en la adoración de Jesús-Eucaristía, de donde nace la compasión por todos los hombres que mueren de hambre material y espiritualmente, y la sed de evangelizar al mundo entero, particularmente a los más pobres. Esta consagración se hace a Jesús presente en la Eucaristía, en la gracia del Corazón de Jesús, según la tradición de Paray-le-Monial.

e) La consagración en la Fraternidad de Jesús implica una solidaridad comunitaria más profunda, un amor y una fidelidad muy especial a la Iglesia.

f) La consagración se acompaña de un compromiso de disponibilidad. Esta disponibilidad es, en primer lugar, una decisión de ofrecerse a sí mismo radicalmente a la voluntad de Dios, a través de tareas, servicios o misiones pedidas por el Moderador de la Comunidad del Emmanuel, para el servicio de los hermanos y de la Iglesia, especialmente en vistas a la misión.

g) Así, los consagrados se entregan con el fin de acoger el fuego de la caridad de Cristo y de hacerlo resplandecer primeramente en la Comunidad del Emmanuel, y con ella, por todas partes a donde sean enviados.

1. Nota referente al vocabulario
COMUNIDAD: El término “comunidad” no se toma aquí en el sentido restringido de comunidad que vive bajo el mismo techo, ni de comunidad religiosa, sino en el sentido amplio de asociación animada por un espíritu comunitario. Por eso los términos “comunidad” y “comunitario” en los presentes estatutos no hacen nunca referencia a la vida religiosa, sino siempre a la vida asociativa tal como se propone en los cánones 298 a 311 y 321 a 329.
2. La Comunidad del Emmanuel ha nacido y se ha constituido en simbiosis con la FRATERNIDAD DE JESÚS, cuya finalidad es la de constituir en el corazón mismo del Emmanuel – y con algunos miembros asociados que provienen del exterior – un camino más profundo de santificación y de disponibilidad para la misión. Ha parecido útil, en 1991, reunir en un mismo texto estatutario las disposiciones concertadas que rigen las dos entidades, hasta entonces diferenciadas en el plano canónico, respetando su espíritu y su finalidad.
3. Nota referente al vocabulario
CONSAGRACION: El término de consagración está tomado aquí en el sentido de consagración de los bautizados según la constitución Lumen Gentium, del segundo Concilio Vaticano: “Los bautizados, pues, por la regeneración y la unción del Espíritu Santo son consagrados para ser una morada espiritual y un sacerdocio santo…” (Lumen Gentium, 10); su expresión específica está indicada en los párrafos d, e, f.

DIPOSICIONES CONCERNIENTES A LA COMUNIDAD DEL EMMANUEL

I. NATURALEZA Y FIN

1. La Comunidad reúne a fieles (Christi fideles) de todos los estados de vida que desean comprometerse juntos en una vida a la vez contemplativa y apostólica en el seno de la Iglesia Católica. Todos los miembros, laicos y clérigos, se reconocen mutuamente como hermanos en Cristo, con una misma llamada a la santidad y al anuncio del Evangelio. Quieren realizar esta llamada, cada cual según su estado de vida y su ministerio. Se comprometen a formar juntos una misma Comunidad, y se prometen los unos a los otros, en el seno de esta Comunidad, una asistencia activa material, fraternal y espiritual para la vida de santificación y el anuncio del Reino de Dios.

2. Según el espíritu descrito en el Preámbulo, las gracias de Adoración, de Compasión y de Evangelización a las cuales aspira la Comunidad, se reciben en los sacramentos – particularmente el de la Eucaristía y el de la Reconciliación –, en la oración personal y comunitaria, en la apertura del corazón al Espíritu Santo, en la confianza en la Virgen María, Madre del Emmanuel.

3. La Comunidad, por la vida fraterna y las actividades emprendidas juntos, se propone la santificación de sus miembros y la participación en el “fin apostólico general de la Iglesia” 4. Esta participación en la misión de la Iglesia asocia la Comunidad a la evangelización de los creyentes y de los no creyentes, de las personas y de la cultura, al servicio de los enfermos y de los pobres, a la promoción humana y espiritual, familiar y social. Todas estas actividades, incluso culturales, caritativas o sociales se hacen explícitamente en el Nombre de Jesucristo y van acompañadas del anuncio de la Buena Nueva. Están iluminadas por la enseñanza de la Iglesia, en la sumisión llena de confianza al magisterio y en la adhesión a la fe de la Iglesia Católica.

4. La Comunidad es, dentro de la Iglesia, una Asociación privada de fieles con personalidad jurídica. Está gobernada por sus propios responsables con la autonomía reconocida por el derecho general de la Iglesia, en particular en los artículos 215, 298 a 311 y 321 a 329 del Código de Derecho Canónico, y con las normas establecidas por los presentes estatutos.
La vida y el apostolado de la Comunidad están bajo la vigilancia de la Sede Apostólica y a nivel diocesano, del Ordinario del lugar de actividades, en la medida de las actividades que allí se ejercen (canon 305).

4. Concilio Vaticano II, Decreto Apostolicam Actuositatem, n° 19: “aliae finem generalem apostolicum Ecclesiae sibi proponunt”.

II. MIEMBROS, PROBACIÓN, COMPROMISO

5. Pueden ser miembros de la Comunidad las personas bautizadas y confirmadas en la Iglesia Católica, mayores de edad según el derecho canónico 5 y según el derecho nacional, que hayan pasado un período de prueba de un mínimo de dos años, que se hayan adherido al espíritu de la Comunidad y hayan sido expresamente aceptadas por el Moderador y el Consejo o sus representantes locales acreditados especialmente para este efecto.
Ninguno de los compromisos, consagraciones o disponibilidades de los cuales se ha hablado en los presentes estatutos – tanto para la Comunidad del Emmanuel como para la Fraternidad de Jesús – obliga bajo pena de pecado.

5. Canon 97: diez y ocho años.

6. La Comunidad comprende miembros de todos los estados de vida (cf. artículos 298 y 307 del Código de Derecho Canónico):
– personas laicas casadas o solteras,
– hombres y mujeres comprometidos en el celibato por el Reino,
– diáconos permanentes,
– sacerdotes, diáconos con miras al sacerdocio, seminaristas,
– religiosos y religiosas.

7. Los clérigos diocesanos pueden comprometerse en la Comunidad del Emmanuel y la Fraternidad de Jesús con la aprobación por escrito de su obispo.

8. Los religiosos o personas comprometidas en la vida consagrada en el sentido de los artículos 573 a746 del Código de Derecho Canónico pueden comprometerse como asociados (o eventualmente como miembros de pleno derecho) en la Comunidad del Emmanuel con el respeto a las obligaciones propias de sus institutos, y con el consentimiento de sus superiores, manifestado por escrito.

9. Los bautizados no católicos no pueden ser admitidos al compromiso ordinario en la Comunidad. Sin embargo, pueden participar como “hermanos asociados” en la vida y en las gracias de la Comunidad en la medida en que:
– reconocen en la Comunidad una llamada de Dios para ellos,
– se declaran dispuestos a respetar a la Iglesia Católica en su Misterio, su identidad, su enseñanza, su práctica sacramental,
– pueden participar significativamente en las gracias de la Comunidad, en su vida y sus exigencias de manera compatible con el respeto y la lealtad debidos a la Iglesia a la cual pertenecen.
Efectúan en este espíritu un tiempo de probación y son admitidos como hermanos asociados según un proceder análogo al del artículo 5.
Después de la aprobación del Moderador y del Consejo, hacen un compromiso particular que especifica su participación en la vida comunitaria y el respeto de los lazos con su Iglesia. No participan en el gobierno de la Comunidad y no tienen responsabilidad en la formación.

10. La Comunidad comprende a miembros en probación, miembros comprometidos, miembros asociados, hermanos asociados según un estatuto particular, miembros consagrados en la Fraternidad de Jesús, como se explicará más adelante.
Las personas adheridas a las orientaciones de la Comunidad, pero que por razones importantes y que no dependen de su voluntad no pueden seguir todas las obligaciones, pueden, no obstante, ser admitidas por el Consejo Internacional a comprometerse en calidad de Amigos de la Comunidad del Emmanuel.

Probación
11. Al compromiso le precede un período de probación de dos años como mínimo, que comprende etapas fijadas por la costumbre, o, si llega el caso, por un reglamento interior, el uno y el otro aprobados y revisables por el Consejo.
Estas etapas de probación se hacen con el consentimiento del Moderador o de su representante regional, y el parecer del Consejo.

12. Las personas que se preparan para el bautismo pueden ser admitidas a la probación, pero no al compromiso.

Compromiso
13. El compromiso en la Comunidad del Emmanuel se hace por un año.
Se renueva cada año.
El compromiso y la renovación se hacen delante del Santísimo Sacramento expuesto, en presencia del Moderador o de su representante, y de los miembros del Consejo, si es posible.
Comporta la fórmula siguiente: “Yo, N., me comprometo en la Comunidad del Emmanuel…”

III. VIDA, DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LOS MIEMBROS

14. Los miembros de la Comunidad del Emmanuel se comprometen a una vida fraterna, contemplativa y apostólica en el mundo y en la vida de cada día.

15. Los miembros de la Comunidad del Emmanuel se comprometen en la mayor medida de
lo posible a:
– un largo tiempo de Adoración cada día (adoración del Santísimo Sacramento cuando esto sea posible),
– la participación diaria en la Eucaristía. Para los sacerdotes, la celebración diaria,
– una oración diaria de alabanza celebrada gozosamente, y comunitariamente, cuando esto sea posible,
– la frecuentación regular del Sacramento de la Reconciliación.

16. Los miembros de la Comunidad del Emmanuel se comprometen a una vida comunitaria susceptible de favorecer el espíritu de adoración, de compasión y de evangelización.
Esta vida comunitaria se adapta a la vida cotidiana normal en el mundo activo, y a las circunstancias en las cuales cada miembro se pueda encontrar personalmente.
Hay fraternidades, residenciales o no, según el caso. En las fraternidades, el acento se pone sobre el compartir fraterno, la santificación, la vida apostólica.
El Consejo fija el ritmo y el modo de las reuniones, y, en principio, cada uno participa una vez al mes en las grandes reuniones comunitarias (por ejemplo, sábado por la tarde y domingo).

17. A fin de vivir la vida y el espíritu comunitario, los sacerdotes y diáconos son igualmente miembros de una fraternidad, ya sea entre ellos, ya sea con personas de otros estados de vida. En este caso se dará una preferencia a los hermanos y hermanas de la Fraternidad de Jesús.
Se hará lo mismo con los célibes por el Reino.

18. En ningún caso puede haber residencia común para solteros de sexo diferente. Los apartamentos o pisos autónomos, aunque estén situados en un mismo edificio, constituyen en este sentido una residencia separada.

19. Cada uno de los miembros de la Comunidad se adhiere a las orientaciones propuestas por el Moderador y el Consejo. Siguiendo sus indicaciones, participa, en su propia medida, en las actividades apostólicas propuestas por la Comunidad y en los servicios.

20. Cada miembro se beneficia de la oración y del consejo de los hermanos. Según el derecho común, cada uno puede recurrir libremente a un confesor o a un director de conciencia, quedando a salvo la disciplina de la Comunidad: en su caminar comunitario cada uno está ayudado por un acompañante, distinto en principio del responsable de fraternidad o de servicio.
El acompañante es escogido o aceptado de acuerdo con los responsables de la Comunidad. Se debe ser acompañado por alguien del mismo sexo.

21. En función de sus posibilidades y de las necesidades de su familia, cada cual entrega un justo diezmo, fijado por él de acuerdo con la Comunidad.

22. La Comunidad da a sus miembros un programa de vida y de formación comunitaria con medios de formación. Esta formación es bíblica, teológica y espiritual, conforme al espíritu del Concilio Vaticano II y, de manera general, a lo que enseña la Iglesia. Profundiza también la vida mística de contemplación y de acción conforme al carisma propio del Emmanuel
.
23. La Comunidad es toda ella misionera. Algunos miembros podrán, si lo piden, o en todo caso con su libre aceptación, ser enviados a diócesis o países extranjeros. En tal caso, el compromiso de disponibilidad especial en la Fraternidad de Jesús precederá o acompañara al envío a la misión.

IV. DISPOSICIONES RELATIVAS A LOS CLERIGOS

24. Los sacerdotes y diáconos miembros de la Comunidad del Emmanuel son incardinados por los Obispos y Ordinarios que aceptan expresamente la presencia de la Comunidad en su diócesis aplicando los presentes estatutos.

25. Un sacerdote de la Comunidad, miembro del Consejo Internacional, es responsable de las cuestiones específicas del ministerio ordenado. Vela, con este Consejo, para que los clérigos de la Comunidad vivan su compromiso comunitario en toda su radicalidad y mantengan una alta exigencia espiritual.

26. La formación de los miembros de la Comunidad del Emmanuel candidatos al sacerdocio se asegura conforme a los cánones 232 a 264 y está bajo la responsabilidad última del Obispo o del Ordinario que incardina. Las condiciones y el lugar de la formación se fijan de acuerdo con el Consejo de la Comunidad.
Esta formación integra, desde el principio, las exigencias particulares ligadas al compromiso contraído en la Comunidad del Emmanuel en sus aspectos de vida comunitaria, de espiritualidad propia, de vida apostólica y misionera, en asociación con laicos. Estos aspectos constituyen el carisma propio de la Comunidad del Emmanuel y están bajo su responsabilidad.
Otros acuerdos particulares precisan las modalidades de aplicación.
La formación de los diáconos sigue los mismos principios.

27. La Comunidad, asociada a la formación, lo está también al discernimiento. El sacerdote de la Comunidad responsable de las cuestiones específicas del ministerio ordenado está en contacto regular con el Director del seminario o de la casa de formación.
Dentro del marco de las investigaciones requeridas por el canon 1051, el sacerdote de la Comunidad responsable del ministerio ordenado presenta al Obispo un informe sobre el candidato con miras a la ordenación, aportando en particular testimonios sobre su vida en la Comunidad. Este sacerdote estará presente en la ordenación para atestiguar al Obispo, en nombre de la Comunidad, de las aptitudes del candidato.

28. 1°) Los clérigos, sacerdotes o diáconos, comprometidos en la Comunidad del Emmanuel, tienen los mismos derechos y obligaciones que los otros miembros: vida fraterna, contemplativa y apostólica con Adoración y celebración de la Eucaristía, alabanza de la mañana, comunitaria en la medida de lo posible, acompañamiento, participación en una fraternidad y en los encuentros comunitarios, entrega de un justo diezmo, adhesión a las orientaciones propuestas por el Moderador y el Consejo, participación en las actividades apostólicas y en los servicios de la Comunidad.

2°) Los clérigos se incardinan en una diócesis en el respeto a su pertenencia a la Comunidad. Al incardinar por la ordenación a un diácono o a un sacerdote miembro de la Comunidad del Emmanuel, el Obispo acepta su compromiso comunitario según los presentes estatutos; ocurre lo mismo cuando acepta que un clérigo ya incardinado se comprometa en la Comunidad (cf. artículo 7).
.
3°) El destino de los clérigos lo decide el Obispo después de conocer el parecer del Moderador de la Comunidad del Emmanuel. Tiene en cuenta el carisma propio de la Comunidad y las posibilidades concretas de vida y de apostolado comunitarios.

4°) De común acuerdo entre el Obispo y el Moderador, una parte del ministerio y del tiempo de cada sacerdote y diácono se consagra, bajo la responsabilidad del Moderador, a las obras propias de la Comunidad.
Este tiempo se fija de la manera siguiente:
– el sacerdote puede ser destinado en alternancia, por un período dado, ya a la diócesis,
ya a las obras propias de la Comunidad;
– o bien el sacerdote puede ser destinado, a tiempo parcial, a una misión diocesana, quedando disponible el tiempo restante para las obras propias de la Comunidad.
En conjunto, se procurará respetar la proporción de una tercera parte para la Comunidad y dos terceras partes para la diócesis.
El Moderador debe informar regularmente al Obispo de incardinación sobre los sacerdotes que están destinados durante un tiempo como misioneros del Emmanuel en sus obras propias.

5°) Para los diáconos permanentes, su misión debe tener muy en cuenta su situación familiar y profesional por una parte, y por otra los asocia en la medida de lo posible a los compromisos de la Comunidad misma.

DISPOSIONES PARTICULARES SOBRE EL CELIBATO POR EL REINO

29. Los hombres y las mujeres, miembros de la Comunidad del Emmanuel y de la Fraternidad de Jesús, pueden recibir la gracia de darse por entero en el celibato por el Reino, para tener una disponibilidad personal más completa para la Adoración, la compasión y la evangelización, según el carisma propio de la Comunidad del Emmanuel.
Este compromiso en el celibato comporta el espíritu de los consejos evangélicos, espíritu de pobreza y disponibilidad. Se hace en el ámbito de la Comunidad del Emmanuel y de la Fraternidad de Jesús.

30. El compromiso del celibato por el Reino se hace, después del discernimiento necesario, por un período de tres años, renovable. Podrá ser definitivo. Los hermanos y hermanas de la Comunidad del Emmanuel y de la Fraternidad de Jesús son los primeros testigos de este compromiso. Se comprometen por su parte a honrar y sostener a la persona en el paso que ha dado.

31. Un reglamento de vida, aprobado y revisado por el Consejo a petición de uno u otro de los responsables de las cuestiones específicas del estado de vida de los célibes por el Reino, puntualiza, por lo demás, las disposiciones particulares de este estado de vida, de una parte para las mujeres, de otra parte para los hombres.

32. El Moderador, con la aprobación del Consejo, designa una mujer y un hombre responsables de las cuestiones específicas del estado de vida de los célibes por el Reino, escogidos de entre estos célibes consagrados.
La duración de este cargo es de tres años, renovable. Sin embargo se puede cesar del cargo en las mismas condiciones (cf. art. 42).

VI. GOBIERNO

33. La Comunidad del Emmanuel y la Fraternidad de Jesús tienen un Moderador común, un Consejo Internacional de la Comunidad Emmanuel, un Consejo de la Fraternidad de Jesús. Ciertas cuestiones de fondo que conciernen a la Comunidad son de la competencia del Consejo de la Fraternidad (cf. art. 47).
La Comunidad del Emmanuel está gobernada por un Moderador, asistido por un
Consejo Internacional. Estas instancias designan un Comité consultivo.
Un colegio de oración y de elección elige al Consejo Internacional y este Consejo Internacional, al Moderador.

34. El Consejo define las provincias comunitarias. Pueden abarcar todo un país, o incluso desbordar las fronteras de un país, según el número de personas, la envergadura de las actividades y el grado de desarrollo de la Comunidad.

35. La provincia comunitaria está gobernada por un coordinador de provincia nombrado por el Moderador con la aprobación del Consejo Internacional.
La duración ordinaria de sus funciones es de tres años, renovable. Puede ser acortada.
El coordinador de provincia trabaja con un equipo de actividades y un comité apostólico. Pide con regularidad consejo a los ancianos, es decir, a los miembros comprometidos más maduros en la experiencia y el carisma de la Comunidad. Tiene, con su equipo de actividades, la misión de animar la vida comunitaria de la provincia. Tiene la responsabilidad del seguimiento de las personas. Pone en práctica la formación tal como ha sido concebida por el Consejo Internacional. Coordina las actividades apostólicas.
La trabazón de todo está bajo el control del Moderador Internacional, a quien da cuenta regularmente. De la misma manera, está en relación con el o los Obispos u Ordinarios de la provincia.
El Gobierno Internacional, Moderador y Consejos, responsable del bien común de la Comunidad y de las personas, y fundamentalmente del carisma del Emmanuel, tiene la capacidad de intervenir en el gobierno provincial cuando se trata del interés de las
personas, de las cuestiones apostólicas, de las relaciones eclesiales y de la puesta en práctica del carisma propio de la Comunidad, y, en términos más generales del dinamismo de la provincia en solidaridad, con el conjunto.

El Comité Consultivo

36. El Consejo establece cada año la lista de los miembros titulares del Comité Consultivo entre el 1° y el 30 de octubre. Su número es de doscientas personas como máximo, comprendiendo al Moderador y a los Consejos de Comunidad y de Fraternidad.
Figurarán en él los responsables de los grandes servicios apostólicos fundados o promovidos por la Comunidad, los coordinadores de provincia, los ancianos de la Comunidad considerados como útiles para la profundización de su carisma, y otros designados para asegurar una representación equitativa y cualitativa de los estados de vida o de ciertas realidades comunitarias.
El comité consultivo se reúne, en principio, una vez al año bajo la convocatoria del Moderador, con un orden del día propuesto por él, con el parecer del Consejo.
El Moderador puede igualmente convocar, según el mismo proceder, reuniones parciales del comité consultivo, por ejemplo, para un conjunto de países o de provincias, o para un estado de vida.
El comité consultivo es invitado por el Moderador a reflexionar con el Consejo Internacional sobre cuestiones concernientes a la vida y al futuro de la Comunidad. Con este objeto, da y recibe informaciones, procede a los estudios que le son pedidos. No tiene ni poder deliberante, ni autoridad.

El Colegio de oración y de elección

37. El colegio de oración y de elección tiene como objeto proceder a la elección de los miembros del Consejo en el discernimiento y la oración. El Moderador lo reúne a su debido tiempo, en un lugar fijado por él con el parecer del Consejo.
El colegio lo forman, además del Moderador y los Consejos de la Comunidad y de la Fraternidad, el Comité Consultivo (miembros titulares) y un número equivalente de grandes electores. Estos últimos son elegidos en el ámbito de la provincia por todos los miembros comprometidos. El número de los grandes electores a designar por cada provincia lo fija el Consejo a prorrateo de los comprometidos.
Las elecciones del Colegio y del Consejo se hacen en la oración al Espíritu Santo, la responsabilidad libre y la búsqueda de la voluntad de Dios. Los criterios son: el bien común de la Comunidad, la puesta en práctica de su carisma al servicio de la Iglesia y, en profunda unión con ella, el servicio de la Evangelización.

El Consejo Internacional

38. Está formado al menos por doce miembros. Puede decidir aumentar su número hasta diez y siete miembros a lo sumo. Los miembros son elegidos por tres años entre los miembros comprometidos de la Comunidad del Emmanuel, consagrados en la Fraternidad de Jesús. Son renovables después, dos veces consecutivas. Son libres de aceptar el mandato.
Al aceptar el mandato, harán el compromiso de disponibilidad, si aún no lo han hecho. Cada tres años se renueva un tercio de los miembros del Consejo. El Moderador tiene un estatuto diferente.

39. El Consejo fija, con el Moderador, las orientaciones generales de la vida, del apostolado, de la formación de la Comunidad en conformidad con su carisma propio.
Tiene el poder de definir las provincias y de modificarlas.

El Moderador

40. El Moderador asegura la buena marcha de la Comunidad. Anima en ella la santificación, coordina en ella la vida y la evangelización. Representa a la Comunidad ante las autoridades religiosas y civiles.
Preside el Consejo Internacional. En unión con el Consejo Internacional supervisa las provincias.
Es elegido por el Consejo Internacional con la mayoría de dos tercios, por tres años renovables dos veces consecutivas, entre los miembros o antiguos miembros del Consejo de la Comunidad.

41. Con la aprobación del Consejo Internacional, el Moderador designa un Sacerdote responsable en la Comunidad de las cuestiones específicas del ministerio ordenado. La duración ordinaria de las funciones es de tres años, renovable. Sin embargo puede cesar en cualquier momento según el mismo procedimiento.
Es miembro de derecho del Consejo. Si no es miembro elegido, ocupa el sitio como supernumerario con voz deliberante pero, en este caso, sólo mientras duren sus funciones.
En cada diócesis donde la Comunidad propone seminaristas para las órdenes, el Moderador presenta a la aprobación del Obispo o del Ordinario un sacerdote para ser, en esta diócesis y ante este Obispo u Ordinario, el representante responsable de la formación de los seminaristas de la Comunidad.

42. El Moderador, con la aprobación del Consejo Internacional, nombra igualmente una mujer, y, si es oportuno, un hombre responsables dentro de la Comunidad de las cuestiones específicas a los célibes por el Reino.
Si la persona designada para este cargo no es miembro del Consejo, el Moderador y el Consejo pueden, en cualquier momento, decidir adjuntarlo al Consejo como supernumerario y miembro de pleno derecho. Pero en este caso, la participación en el Consejo cesa inmediatamente con el cargo

43. En lo que concierne a la gestión, el Moderador está asistido por el ecónomo. Éste no es necesariamente miembro del Consejo.

44. El Moderador ejerce su autoridad, ya de manera ordinaria, o directa, ya con el parecer del Consejo, ya con su aprobación, según los casos.

45. LA APROBACIÓN DEL CONSEJO se requiere para que el Moderador pueda:
– aceptar los compromisos al celibato, los compromisos en la Comunidad;
– presentar a los Obispos u Ordinarios las peticiones para establecer la Comunidad en su
diócesis, o aprobar con ellos convenios de servicios apostólicos. Estos últimos deberán
ponerse por escrito e indicar el tiempo en que deben concluir;
– presentar a los Obispos interesados los candidatos a la ordenación;
– designar, de acuerdo con los Obispos interesados, las instituciones de formación o de
estudios eclesiásticos accesibles a los miembros de la Comunidad de cara al sacerdocio
ministerial;
– en general, establecer con cualquiera convenios que comprometan a largo término a la
Comunidad;
– designar, confirmar o renovar en sus cargos a los coordinadores de provincia, a los responsables de los grandes servicios apostólicos, espirituales o materiales;
– delegar de manera permanente una parte de sus poderes de Moderador;
– nombrar al Ecónomo;
– aprobar el presupuesto anual;
– tomar decisiones importantes concernientes al patrimonio: las actas de disposición y las actas extraordinarias de administración.

46. EL PARECER DEL CONSEJO se requiere para:
– proponer al Obispo el destino de los clérigos;
– aceptar las peticiones de entrada en probación o de renovación de compromiso en la
Comunidad;
– confirmar los equipos y consejos constituidos por los coordinadores regionales;
– establecer y revisar la lista de los miembros del Comité Consultivo.

47. La formación, el acompañamiento, la profundización espiritual, la solidaridad comunitaria, la fidelidad a la Iglesia, a la Comunidad y a su carisma, se ponen bajo la autoridad del Moderador de la Comunidad del Emmanuel, asistido por el Consejo de la Fraternidad de Jesús.

VII. DISPOSICIONES CONCERNIENTES A LA FRATERNIDAD DE JESÚS

48. Las cuestiones específicas de la Fraternidad están igualmente bajo la autoridad del Moderador de la Comunidad del Emmanuel, asistido por el Consejo de la Fraternidad de Jesús. Se requiere el parecer de este Consejo para los pasos de probación que se dan en la Fraternidad, su conformidad para las consagraciones y compromisos de disponibilidad.
Como para la Comunidad, las etapas del caminar quedan fijadas por la costumbre, o si se da el caso, por un reglamento interior, uno y otro aprobados y revisables por el Consejo de la Fraternidad. El espíritu y el ámbito de la consagración y del compromiso de disponibilidad en la Fraternidad de Jesús se exponen en el Preámbulo n° II.

49. El Consejo de la Fraternidad está compuesto por quince miembros, cuya tercera parte se renueva cada cinco años. Los nombra el Moderador de entre los miembros antiguos o actuales del Consejo de la Comunidad del Emmanuel o de entre los miembros consagrados que tengan una experiencia reconocida.

50. El Moderador de la Comunidad del Emmanuel es también el Moderador de la Fraternidad de Jesús. Puede reunir juntos a los dos Consejos cuando sea necesario.
Debe reunir al Consejo de la Fraternidad de Jesús por lo menos tres veces al año.

SEPARACION DE LA COMUNIDAD O DE LA FRATERNIDAD

51. En caso de incompatibilidad o de dificultad grave con relación a los compromisos de la Comunidad del Emmanuel, el Moderador, de acuerdo con el Consejo, puede invitar a un miembro a dejar la Comunidad, o proceder a su despido, después de haber escuchado sus explicaciones. Se procede de manera análoga en la Fraternidad de Jesús.
La no renovación anual del compromiso en la Comunidad del Emmanuel comporta la salida de la Comunidad e igualmente de la Fraternidad si era miembro de ella.
Según el espíritu del canon 702, y por analogía, los miembros de la Comunidad que la dejan legítimamente, o que han sido despedidos legítimamente, no pueden reclamar nada por algún trabajo que hayan realizado en la Comunidad. Pero la Comunidad guardará la equidad y la caridad evangélicas en favor del miembro separado.

ASISTENTE ECLESIASTICO

52. El Consejo Pontificio para los Laicos, de entre una lista de tres nombres propuesta por el Moderador, nombra por tres años, renovables en las mismas condiciones, un Asistente eclesiástico, juntamente para la Comunidad del Emmanuel y la Fraternidad de Jesús.

53. El Asistente eclesiástico asiste a la Comunidad y a la Fraternidad especialmente estimulando la vida sacramental, la santificación, la formación teológica, bíblica y espiritual, el espíritu de evangelización según el carisma propio y la fidelidad a la Iglesia. No participa en el gobierno.

PATRIMONIO Y GESTION DE LA COMUNIDAD Y DE LA FRATERNIDAD

54. La Comunidad del Emmanuel y la Fraternidad de Jesús, asociación privada de fieles dotada de personalidad jurídica, administran sus bienes sociales según los fines estatutarios, conforme al canon 325.

55. Cada cual conserva la propiedad y la gestión de sus bienes personales.

56. Cada cual se compromete, en función de sus disponibilidades y de sus cargas y por una contribución voluntaria:
1° a participar en los gastos de la vida común cuando sea el caso (residencia común por
ejemplo);
2° a sostener la vida de la Comunidad y sus actividades y a subvenir, si puede, a las
empresas misioneras, apostólicas y caritativas de la Comunidad.

57. El servicio prestado a la Comunidad por los miembros clérigos es objeto de una remuneración por parte de la Comunidad, fijada por convenio con la diócesis.
Para los laicos, el servicio prestado a la diócesis es objeto de una remuneración fijada por convenio con la diócesis.

58. En caso de disolución, los recursos restantes de la Comunidad y de la Fraternidad, serán destinados por el Consejo a una asociación canónica (congregación orden o instituto) centrada en la Eucaristía y de finalidad apostólica análoga, es decir, esencialmente misionera y fiel a la Iglesia católica, apostólica y romana.

59. Para lo demás, se recurrirá a los cánones 325 y326.

MODIFICACIÓN DE LOS ESTATUTOS

60. Los estatutos pueden ser traducidos, permaneciendo la versión francesa como la norma.
Los estatutos no pueden ser modificados más que por la mayoría de las cuatro quintas partes de los Consejos de la Comunidad y de la Fraternidad reunidos, y con la aprobación del Consejo Pontificio para los Laicos, bajo el canon 314.

Copia conforme a la original presentada ante el Consejo Pontificio para los Laicos.